Entre los edificios más destacados, la ermita
de Santa Brígida, de planta románica y levantada en el siglo XV, es a la vez mirador
excepcional del pueblo y sus contornos al estar situada sobre el cerro alrededor del cual
se sitúa la villa. En la neoclásica Ermita del Carmen (siglo XVI) se encuentra
una talla, atribuida a La Roldana, de la Virgen del Carmen, patrona de la localidad.
Es recomendable una visita al Templo Parroquial
de la Purísima Concepción, del siglo XVI, neoclásico dórico levantado sobre planta
francesa o de cruz latina.
El agua es protagonista indiscutible de este
hermoso pueblo serrano. De entre sus numerosas fuentes vamos a destacar la de los Doce
Caños, construida a fines del pasado siglo y costeada por los propios habitantes de
Galaroza.
Al margen de la hermosa subida al Cerro de Santa
Brígida, del pueblo parten numerosos senderos hacia otras localidades
serranas.