En Santa Ana, por su clima atemperado por la masa
arbórea que la rodea y por estar enmarcada en un hermoso paisaje serrano de feraces
huertas de frutales y frescos bosques de alcornoques y castaños, lugar de descanso ideal
para la época estival. Está bien comunicada con el resto de la Serranía al encontrarse
situada en el centro de ésta. Santa Ana añade a su tranquilidad habitual la posibilidad
de recorrer otros pueblos o senderos y caminos de las cercanías. Una de sus aldeas más
importantes, La Corte de Santa Ana, es por su belleza digna de una visita, al igual
que la presa, en el camino de Alájar.
La localidad de Santa Ana la Real, eminentemente
agrícola y con una población de unos 500 habitantes, tiene una hermosa Iglesia
bajo la advocación de Santa Ana. De corte neoclásico, y construida a lo largo del siglo
XVIII, posee gran riqueza ornamental, desde las pinturas y orfebrería hasta las imágenes
de culto. La torre, que parece presidir el encantador trazado urbano, compuesto por casas
que responden a la más pura arquitectura popular serrana, tiene dos cuerpos, uno labrado,
plenamente integrado en la construcción y, el otro, formado por unas campanas,
típicamente barroco con cúpula de azulejos.